A todos nos encanta el verano, el calorcito, los campos verdes, las flores, el azul del cielo con las nubes dispersas, el escenario perfecto para para un viaje en globo aerostático, al menos eso parece, pero como todo tiene su lado obscuro, les voy a contar la contraparte de eso que parece ideal.

Resulta que el verano trae consigo las lluvias y los huracanes, literalmente llueve sobre mojado, y aunque a veces parece que tenemos una mañana perfecta para volar, los terrenos en donde normalmente aterrizamos están anegados, además de que es la época de siembra y el campo está repleto de sorgo, maíz, cacahuate o calabazas ¡además de los agaves! Todo esto complica la operación de los globos y es por eso que tiempo de lluvia es tiempo de siembra, tiempo de guardar los globos.

Después de la primer experiencia que tuvimos cuando iniciamos los paseos en globo en Amatitán, decidimos que no es buena idea quedarnos varados en algún terreno porque al estar tan enlodado no pudimos sacar ni la camioneta, ni los globos, ni a los pasajeros, y tampoco queremos dañar las cosechas de los granjeros, quienes siempre tienen sus puertas abiertas para los globos durante los meses de invierno, en los que sí volamos.

Otro de los factores que nos impide volar es la inestabilidad. A veces no está lloviendo en nuestra zona de operaciones, pero sí alrededor, y esto nos afecta porque las nubes que traen la lluvia mueven grandes mases de aire un radio mayor al de la nube, mientras más grande sea la tormenta, mayor la masa de aire que mueve creando inestabilidad alrededor.

El tercer motivo por el cual no operamos los globos en estos meses es porque es muy común que amanezca lloviendo, además de que nadie quiere terminar mojado, los globos se dañan con el exceso de agua. Si en cambio llueve por la noche, las posibilidades de que amanezca con niebla son muy altas, lo que resulta en poca visibilidad, otra limitante para el vuelo y para los pasajeros, ¿quién quiere un paseo en globo y no poder gozar de las vistas del paisaje agavero?

Entonces, ¿Cuándo inicia la temporada de vuelos en el paisaje agavero?

Nuestra décima temporada inicia pronto, el 15 de octubre. Lo bueno es que las lluvias sólo nos interrumpen unos cuantos meses, de junio a octubre, ¡sólo cuatro! Eso quiere decir que tenemos ocho meses para ser felices. En donde también gozamos de esos días perfectos llenos de colores.

Al inicio de la temporada, entre octubre y noviembre, los campos aun estarán verdes, algunos incluso no estarán cosechados, pero, como ya no hay lluvia, aterrizamos en los caminos pues el suelo ya está firme, o en los terrenos en donde ya hayan cosechado. En este tiempo hay una vista increíble de la barranca, algunas mañanas va a estar hasta el tope de niebla, como si fuera otra dimensión.

onforme transcurren los meses, los colores van cambiando, el campo se va volviendo amarillo y café, esta es mi vista favorita, me encanta el contraste de los colores del cambio del otoño al invierno, porque además el cielo tiene un azul intenso.

Yo sé que normalmente el otoño esta relacionado con los naranjas, rojos y cafés, pero no en México, no en Amatitán, no en el paisaje agavero, no en Jalisco en Globo. En otoño el campo aun esta verde, es a finales de noviembre cuando todo empieza a cambiar y es fascinante ser testigo de esa transformación. Y el cielo, en invierno es cuando tendrá el azul más intenso y los amaneceres más naranjas. No nos olvidemos de la luna, en Octubre – noviembre, la aventura empezará desde que salen de su casa para vernos en el punto de reunión el día de su vuelo. Una luna tan grande, tan redonda, tan brillante los espera y los acompañará durante todo el camino a Amatitán.

El azul más brillante en el cielo nos avisa que ha llegado la primavera, el calorcito y nosotros seguimos volando. Es 

increíble que los agaves nunca dejan de brillar, el rocío los baña todas las mañanas y el sol los ilumina. Me encanta abril, es cuando los colores del campo están más vivos y la tierra más colorada, el viento nos permite jugar en sus corrientes de aire y podemos disfrutar del paisaje.

Es mayo y seguimos volando, disfrutando de los últimos momentos de la temporada, porque sabemos, que pronto viene junio y será

n pocos los días de este mes en que vamos a volar y sabemos que es necesario para que el ciclo vuelva a empezar, y mientras tanto, durante estos meses, el equipo

 de operaciones trabaja arduamente preparando los equipos para la nueva temporada que nos espera con ansia para mostrarnos su contrastante metamorfosis y su paisaje aún más colorido, pintado con los globos.